Sobre la película

Entre 1879 y 1883, Chile, Bolivia y Perú se enfrentaron en un conflicto bélico conocido como la Guerra del Pacífico. “Caliche Sangriento” recrea la odisea de un grupo de soldados chilenos perdidos en pleno desierto, en el trayecto de Ilo a Moquehua.

Durante el trayecto y debido a las inclemencias del clima desértico, surgieron conflictos entre los soldados, lo que otorga una proyección humana a un acontecimiento histórico de tanta relevancia.

“Caliche Sangriento” es una película pacifista y polémica, sobre el tema político que desencadena una guerra y las personas que finalmente se ven inmersas en ella.

Se reestrenó en enero de 2008 con copia restaurada por el equipo integrado por: Carlos Ovando, Luis Horta, Carmen Brito y Francisco Venegas. Además se sumaron como asistentes de restauración los estudiantes de cine Penélope Fortunatti, Arnolds Parra, Francisca Contreras y Diego Lazo, quienes efectuaron labores de restauración a lo largo de todo el proceso.

El proceso de recuperación de “Caliche Sangriento”, comenzó el año 2003 con el rastreo de los negativos y copias de exhibición del filme, además de la búsqueda de fuentes de financiamiento para un proyecto de dicha envergadura.

El proyecto, llevado a cabo de manera independiente por un grupo de jóvenes ex alumnos de Helvio Soto, surge como necesidad de revisar las piezas filmadas por un cineasta clave del periodo, del que no se encuentra disponible ninguna película.

De la película no quedaba nada, excepto una versión en video en regular calidad que aún se podía conseguir en ferias libres. Hasta que aparecieron dos copias en 35mm pertenecientes al histórico Cine Arte Normandie. Estaban rayadas, cortadas, sucias y decoloradas por las innumerables proyecciones. Los hongos comenzaban a hacer estragos y era imprescindible rescatarla de la desaparición total inminente.

Lentamente se comenzó a cortar plano a plano el film para medir cuáles eran las tomas mas completas de cada copia y así, reconstruir una versión acorde a como la concibió su autor a fines de los sesenta.

Tras un año y medio de trabajo de artesanía en las dependencias del Cine Arte Normandie, se logró dar con una copia cercana a las dos horas de duración original. Sin embargo, faltaban los textos del final de la película, aquellos que fueron censurados en 1969 y que fueron reconstruidos basándose en las copias en video y la ayuda de la Cinemateca del Goethe Institute de Santiago de Chile.

Con todo, faltaba el proceso más delicado: Obtener una copia en 35mm con sus colores originales, los cuales habían prácticamente desaparecido debido al soporte en que se filmó, propenso a degradar la coloración.

Se realizaron para esto test y pruebas en los laboratorios Churubusco de México, uno de los laboratorios más importantes del continente, y donde se pudo trabajar en forma definitiva con la ayuda de la Filmoteca de la UNAM, México. Posterior a ello, se realizaron los procesos de digitalización en colaboración con la Universidad UNIACC.

Tras casi cuarenta años, “Caliche Sangriento” volverá a ser exhibida en los cines con el fiel objetivo de legar a las futuras generaciones la mirada de un cineasta completo, que dedicó gran parte de su vida a formar a los jóvenes cineastas de otras generaciones y así proyectar su mirada no sólo del cine, sino de la vida misma.

Helvio Soto, de profesión abogado, había realizado antes algunos cortos de contenido social, siendo “Caliche Sangriento” su segundo largometraje. En su travesía, convocó al joven Silvio Caiozzi, quien venía llegando desde Estados Unidos, luego de realizar estudios en cinematografía en color, como camarógrafo y fotógrafo. Junto a él, Sergio Trabucco Ponce se unió como asistente de Helvio, y partieron en un grupo de no más de seis personas a filmar a uno de los desiertos más secos del mundo.

“Caliche sangriento” es una producción de bajo presupuesto. Por ejemplo, todas las tomas fueron hechas una a una sin repeticiones por la escasez de material.

Los papeles de soldados fueron interpretados por importantes actores del cine y el teatro chileno como Jaime Vadell y Héctor Duvauchelle, además de la colaboración de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile de Antofagasta, lugar donde se rodó la película.

El equipo contó además con la colaboración del Ejército chileno, cuyos altos mandos vieron como un homenaje al heroísmo chileno, el guión que ellos mismos se encargaron de revisar previo a la filmación.

El Ejército facilitó armamento y a un asesor, el mayor Maximiliano Lorca que se encargó de indicar el léxico militar y uso de armas, también colaboró el Capitán Enrique Araya como especialista en efectos especiales, que se tradujeron finalmente en realizar personalmente los disparos con balas verdaderas, ante el estupor del equipo técnico y artístico.

Una vez terminado el rodaje, la película debió enfrentar la censura, la que dio su veredicto en forma negativa: “El film hiere la dignidad nacional”, asestó.

“Deberíamos aceptar la idea de hacer sólo cine insulso, sin contenido y para mentalidades primarias. Al parecer eso es lo que quieren los señores de la censura” replicó el cineasta.

Finalmente y tras la apelación, el filme se mostró ante el mutismo de la prensa nacional de la época. La película posteriormente se exhibió en Cannes 1970 junto a otro baluarte del cine chileno del período, “Valparaíso, mi amor” del maestro Aldo Francia.

Los siguientes largometrajes de Soto profundizaron el cuestionamiento a la historia oficial y ahondaron en la temática social. Voto más fusilMetamorfosis del jefe de la policía política filmadas en pleno gobierno de Salvador Allende, contaban con un fuerte discurso ante los cambios sociales del país.

Tras el Golpe de Estado de 1973, Helvio Soto se exilió en Francia y realizó Llueve sobre Santiago, una abierta denuncia a la dictadura de Augusto Pinochet, y la única de este cineasta chileno disponible comercialmente.

Según los datos recabados por el equipo restaurador, fue en ese período en que la copia de “Caliche sangriento” se perdió. Algunos datos indican que Helvio se llevó la película con él a Francia. Otras fuentes señalan que se habría quemado en el gran incendio de la casa productora “Chilefilms” en los años ochenta.

De todas formas, no quedaron registros del filme, exceptuando una versión en video que compró la televisión alemana tras la muestra de Cannes 1970

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Una respuesta

  1. Hola…Hace…25 años ví “caliche sangriento” en la cinemateca de la universidad de Ginebra, Suiza. Desde entonces me interesé por los pormenores de la llamada Guerra del Pacífico. Hoy, en el año 2013, no me cabe una pizca de duda que no hubo guerra sino invasión. Invasión aceitada por intereses británicos y por una suerte de inquina feroz de la burgesía chilena contra el Perú. Hubo dolo, alevosía, ventaja y gran cantidad de roña en la invasión chilena al Perú. Fatalmente el Perú, especialmente Lima fiel a su idiosincracia, vivía en la luna, borracha de sensualidad y soberbia ( ¿ de qué ? ) y creo que nunca se dio real cuenta de lo vivido. Si Cáceres hubiera dirigido desde el principio – sin traidores ni colaboracionistas – la resistencia contra la invasión, otra sería la historia y muy diferente el final.
    Con todo, caliche sangriento me pareción una película … decente.
    Hugo Manrique. evidentemente peruano pero no limeño.

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