Cortometrajes

Helvio Soto retorna a Chile tras participar en diversas producciones en Argentina a comienzos de los sesenta. A su retorno, toma contacto con Cine Experimental de la Universidad de Chile, con el fin de realizar el que sería su primer cortometraje.

En 1965, con la cámara que utilizara Joris Ivens en la filmación de su documental “A Valparaíso”, filma la película “Yo tenía un camarada”. El cortometraje de 25 minutos es realizado en pleno centro de Santiago, con una mezcla de actores profesionales y amateurs, y el rol protagónico de un niño. Filmado en clave neorrealista, la película detalla el deambular de un pequeño niño por la ciudad en busca de flores para llevarle a su amigo recién muerto.

La película cuenta con la participación de un importante equipo entre los que cuenta Pedro Chaskel en el montaje, Héctor Ríos en la fotografía, Gustavo Becerra en la música y Luis Cornejo en el departamento de producción.

Helvio dirigiría en 1966 su segundo corto titulado “El analfabeto”. De 15 minutos, es una metáfora de la condición social de latinoamérica frente al primer mundo, donde se muestra a dos guerrilleros perdidos en el desierto. Cuenta con la actuación de unos jovenes Miguel Littín y Jorge Guerra, y es un antecedente directo de su película “Caliche sangriento“, también filmada en el desierto y con una carga ideológica muy presente.

Ese mismo año filma un pequeño corto experimental llamado “Ana”. Y filmado completamente en estudio, es una relectura de los conflictos sociales de América. Esta película fue fotografiada por Hugo Araya y Fernando Bellet. El primero sería asesinado pro bandos militares la mañana del 11 de Septiembre de 1973, mientras que el segundo partiría al exilio -Al igual que Soto- y nunca volvería a Chile ya que la muerte lo sorprendería en Francia.

En 1967 Helvio Soto reúne sus cortometrajes “Yo tenía un camarada” y “El analfabeto”, sumándo un tercer corto llamado “La muerte de un caballo” -Actualmente perdido- para realizar su peirmer largometraje episódico titulado “Érase un niño, un guerrillero y un caballo”, que logra un reconocimiento en Chile y en el extranjero logrando exhibirse comercialmente.

Con el correr de los años, los negativos de estas películas se perderían, quedando solamente algunas copias y copiones de trabajo, material que ha servido para realizar una recuperación de sus tres primeras obras y salvaguardarlas de la desaparición total, labor efectuada por personal de la Cineteca de la Universidad de Chile.

Una respuesta

  1. Me alegra saber que grandes realizadores han existido desde hace muchos años,pero lamento profundamente no conocer nada de su obra.Soy de Pto. Montt,aquí solo vemos cine comercial y un poco de cine de autor en la Biblioteca Regional,habría alguna remota posibilidad de ver al menos Caliche Sangriento o LLueve Sobre Santiago en nuestra ciudad??? Se podría gestionar algo??
    Les saluda atentamente Andrea.

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