Entrevista en onoff.cl

Agradecemos al equipo de http://www.onoff.cl la entrevista que adjuntamos a continuación, pueden revisar mas info de “caliche sangriento” en esta última edición.

Restauración de Caliche Sangriento: Una Guerra Declarada al Olvido

Detrás del telón del Cine Arte Normandie estuvieron cerca de cinco años batallando contra los hongos, la degradación y la mala memoria de un país enfermo de amnesia. Allí forjaron su trabajo que a su juicio “es un deber”. Lo que catalogan como “su primer largo” para los cineastas Luis Horta y Francisco Venegas que hoy se gradúan de restauradores. “Hay personas que creen que hacer el servicio militar es muy importante, nosotros pensamos que rescatar este tipo de películas es más importante”, dice Luis Horta director del proyecto de restauración de Caliche Sangriento.

Cuando comenzaron a pensar en el proyecto, Helvio Soto aún estaba entre nosotros y les dijo que más valía la pena que buscaran dinero para financiar su propia película. Pero ellos sintieron que era un deber el rescatar Caliche Sangriento por lo emblemático de ésta y porque “Helvio ha sido muy importante para muchas personas incluso en el terreno personal”, dicen Horta y Venegas.

“La realización es un acto de entrega, en la medida que uno filma, uno lo hace para los demás y queda ligado a la historia… Nosotros consideramos que era un deber recuperar una película tan importante como Caliche Sangriento y no sólo ella, sino que es un eslabón de muchas otras, que están perdidas y que no existen aparentemente. Uno empieza a buscar y es posible encontrarse con que las tiene un particular, que están en una bodega, que las están vendiendo por pedazos en el persa o que están por irse a la basura desde una sala de exhibición”, lamenta Luis Horta. “Para uno es un deber el rescate, de la misma forma que uno siente la necesidad de legar algo y de plasmar algo en material emulsionado o alguien de pintar un cuadro o edificación arquitectónica o cualquier expresión artística es una forma de entrega”.

Sin la presencia de autoridades de gobierno, pese a haber sido un importante inversionista de la restauración (a través de los fondos del CAIA), y en medio de un conflicto con Lima por la delimitación marítima con Chile, se reestrenó la copia restaurada. Ambientada durante la Guerra del Pacífico que estuvo perdida por casi cuatro décadas. Y fue precisamente en la sala del Cine Arte Normandie donde hallaron las dos copias que sirvieron para materializar una de exhibición y otra en negativo para su preservación, “que no las tocará ni el espíritu de Don Helvio”, advierten.

Inicialmente censurada el mismo año de realización por el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que la acusó de herir la dignidad nacional (sic), la obra cuestiona una guerra originada por intereses económicos vinculados al salitre. Una guerra que enfrentó a Chile, Perú y Bolivia, pero que según el relato audiovisual de Soto no buscaba defender patrimonios nacionales, sino intereses extranjeros involucrados en el negocio del entonces millonario “oro blanco”, y que finalmente causó 25 mil muertos a los países en conflicto y que hasta el día de hoy no han podido zanjar las heridas.

“Deberíamos aceptar la idea de hacer sólo cine insulso, sin contenido y para mentalidades primarias. Al parecer, eso es lo que quieren los señores de la censura”, decía por esos días Helvio Soto. Tras varias negociaciones Caliche Sangriento se estrenó en silencio en Chile en 1969, previo a su debut en Cannes de 1970. Aún hoy se desconoce si las copias fueron sacadas del país por su director y perdidas en Europa o si ardieron en un incendio de Chilefilms en los años ’80. La única versión que sobrevivió fue un video comprado por la televisión alemana tras la muestra de Cannes, de mediocre calidad.

La restauración, gestionada por Luis Horta y Francisco Venegas -estudiantes del fallecido Helvio Soto-, fue posible luego de que fueron encontradas estas dos copias de 35 milímetros en las bodegas del Normandie. “La película la fueron mostrando a comienzos de los ’90 y las pasaron por todo Chile, desgastándola. Estaba tan mal como te la puedes imaginar. Desde dos copias cortadas y mutiladas comenzamos la restauración”, cuenta Luis Horta, director del proyecto de restauración de Caliche Sangriento. Adelanta que esta no será la única rescatada por ellos, “queremos rescatar la obra completa de un autor. Llevamos 5 años ya casi de proceso de restauración. Queremos hacer un legado constante y con una proyección en el tiempo”, dice, ya que en el proceso de investigación se encontraron con mucho material del realizador, como cortometrajes y material desechado de otras películas.

El primer paso es investigar mucho y de forma ardua. “Buscamos a las personas que trabajaron en la película para ver si recordaban algo. Papeles no había por ninguna parte y fue muy largo y tuvimos que ponernos a ver latas que no estaban rotuladas. Muchos descartes de películas, por ejemplo nos encontramos una lata que decía “el caballo” y contenía imágenes descartadas de un cortometraje de Helvio llamado La Muerte de un Caballo, había que tener una investigación depurada primero y luego más investigación, por ejemplo en Caliche nos fijamos que la versión alemana es más corta y tiene otros títulos de comienzo y de final y para ello tuvimos que investigar mucho, la prensa, hablar con los que trabajaron en la película”.

“Fue filmada en Eastmancolor, que con los años se va perdiendo, era la novedad técnica de esos años y además fue filmada en pleno desierto. Abrimos las latas y aparte del mal olor por los síntomas de degradación quedaba sólo una capa de color. El rojo, estaban rosadas las copias y tuvimos que trabajar en base a eso. Al cortarse el color se corta el sonido óptico. El óxido hizo que se empezara a pudrir la película, había manchones en varios fotogramas”, cuenta Venegas.

“En los inicios y finales de rollo es donde más cortados estaban. Todo el sonido se trabajó en protools, el ingeniero en sonido tuvo que cortar letra a letra para formar palabras que no estaban”, cuenta Venegas. “Fue como un mes de trabajo sólo en eso, para dejarla entendible en texto el audio solamente”, acota Horta. “Una vez hecho el negativo del audio tuvimos que hacer filtraje para dar con los colores que tenía la película originalmente. Tuvimos que poner filtros en la copiadora para dar con esos colores, fue un trabajo de laboratorio anexo como el que se hace para arreglar una pintura, acá también tuvimos que estudiar para ello. Y pudimos dar con algo muy cercano a lo que se estrenó en 1969”.

Cortando fotograma por fotograma, los cineastas de la Universidad Arcis reconstruyeron la versión de dos horas de duración, que luego fue recoloreada en México, donde por estos días gozan de una beca en la Universidad Autónoma de México (UNAM) para aprender aún más de restauración cinematográfica. “En los laboratorios comerciales nos rechazaron el positivo que teníamos porque se cortaba la película al ponerla en las máquinas, pero en la UNAM hay como una truca que uno va pasando la película fotograma por fotograma y tienes una especie de cámara al otro lado que va filmando, entonces la va fotografiando y filmando y así fue que se copió Caliche, se debe haber demorado unas tres semanas en eso, aproximadamente por 10 minutos son ocho horas”, explican. “Es otro concepto mecánico y óptico y tiene que haber una persona corriendo y filmando, como un stop motion”, cuentan.

“Es un trabajo de hormiga, ir paso a paso para saber primero qué películas se hicieron en un determinado período de años, hay textos sobre eso, pero falta mayor información aún. Por ejemplo la primera película chilena no se filmó en Valparaíso sino que en Iquique y han aparecido películas hechas en punta Arenas de las que no hay registro en los libros”, dice Luis Horta. “Ese tipo de cosas hay que comenzar a investigarlas de forma seria, sin desmerecer lo que algunas personas ya han hecho en esta línea”, añade.

La decisión de restaurar Caliche Sangriento para Horta y Venegas es emblemática: “Está Tres Tristes Tigres, Valparaíso Mi Amor, y El Chacal de Nahueltoro, las tres fueron estrenadas en el Festival de Cine de Viña del Mar. El lanzamiento del Nuevo Cine Chileno, ésta es el título que faltaba”, dice Francisco Venegas. “Es la más emblemática de Helvio Soto”, añade Horta.

Decenas de profesores universitarios ya han solicitado una copia para ser exhibida y analizada en las salas de clases, un buen augurio para los responsables de que podamos ver parte del ligado histórico de nuestra cinematografía. Confiesan estar felices con la culminación del trabajo, el ponerla en una sala para su exhibición era la meta.

“El equipo técnico, los actores, todos están contentos, -Que bonito volver a ver la película- nos dicen. Lo más importante es que la película está. Ahora está en ese grupo que están. Nosotros estamos felices con eso”, comentan.

Frente al sin número de películas que aún desconocemos los chilenos Horta y Venegas sienten que “es vergonzoso que no existan mayores instancias y que todas las existentes se vean abortadas por temas anexos como el presupuesto”. Además de ser casi nulas las instancias para formar equipos. “Es imposible sin formar equipos poder sacar adelante proyectos como este”, dice Luis Horta. “Me parece que hay desde la base una formación equívoca respecto de algunos temas y a nivel cultural, no es solamente en cine, hay discos de música chilena que están perdidos”, añade. “En la medida que no se generen gestos en esa línea no podremos rescatar nuestra memoria, esto es restauración y no basta con hacer traspasos a digital cambiando los títulos”, sentencia Francisco Venegas.

El futuro en materia de patrimonio fílmico sólo debería llevarnos a más rescates. “El panorama en cuanto a preservación ha sido tan paupérrimo que sólo nos queda mejorar, y comenzar a trabajar en pro de eso, empezar a ver las cosas que se han hecho, empezar a investigar una a una esas películas y ser muy metódicos para trabajar, siguiendo los patrones de la FIAF, hemos sido fieles y respetuosos a la visión del autor, pero no sacamos nada si no existen bóvedas climatizadas en Chile, no sacamos nada si es que no va a haber un técnico que la sepa maniobrar, que sepa distinguir entre una copia para proyección y otra para preservación. Esas cosas entrampan los esfuerzos del rescate”.

“Es cierto que existe una Cineteca Nacional que se está rearmando la cineteca en la Universidad de Chile y que existe un archivo en la Católica, ahora hace falta que se apoye a esos archivos y se contrate a personas especializadas, se formen equipos de trabajo e investigación y se trabaje seriamente en el tema. Que se logre hacer algo concreto porque de palabras ya hemos tenido como 100 años y de cine mucho perdido y eso no puede seguir ocurriendo”, sentencian.

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